viernes, 12 de octubre de 2012

Aloma Rodríguez habla de "Todos los besos del mundo"


La escritora Aloma Rodríguez habla de Félix Romeo en su columna "Las naturales" del 7 de octubre de 2012 en Heraldo de Aragón. Aloma Rodríguez es la autora de la foto de solapa del autor de Todos los besos del mundo que reproducimos aquí. Además, colaboró activamente en las labores de edición del libro.




"Un año", por Aloma RODRÍGUEZ

Ha pasado un año desde que empecé a escribir esta columna. Desde aquí he hablado de películas, de cantantes, de escritores, de cosas que me gustan y de cosas que no me gustan. Sé que hace un año porque escribo aquí desde que Félix Romeo murió: heredé su columna.

Repaso todas las cosas de las que he hablado aquí y que él no ha visto: la mayoría absoluta del PP, películas maravillosas como ‘Declaración de guerra’, de Valérie Donzelli y ‘El artista y la modelo’, de Fernando Trueba. Sé que no hablaremos del nuevo disco de Franco Battiato, ‘Apriti Sesamo’, ni del de Rafael Berrio, ‘Diarios’. Nunca sabré qué le parece la nueva novela de Javier Cercas, ‘Las leyes de la frontera’. Echo de menos sus análisis, las discusiones en el bar Dumbo de Zaragoza, los partidos de algo que se parecía a waterpolo en las piscinas, las cenas en el Estudios, que me obligara a beber vino de Oporto aunque no me gustase. Echo de menos que me hable por el chat de Facebook, echo de menos sus correos, siempre despidiéndose con “todos los besos del mundo”, frase que da título a la selección de cuentos que acaba de publicar Xordica.

Mi primera columna estaba dedicada a él y en algunas le citaba porque Félix Romeo está en todas partes. Y aunque ha pasado un año, todavía me cuesta creer que no volveré a oír su risa, alguna bronca, alguna recomendación, que no pasearemos más desde Independencia a la Librería Antígona y nos tomaremos un helado de camino, y que no cantaremos más “el que tenga un amor que lo cuide, que lo cuide, la salud y la platita que no la tire, que no la tire” dando golpes en las mesas de Casa Emilio. Echo de menos su visión sobre las cosas, pero echo de menos no poder compartir con él las alegrías, los nuevos libros, los amigos.

En mi primera columna citaba a Salman Rushdie, que esta semana estuvo en Madrid para presentar sus memorias de la fetua, ‘Joseph Anton’. Daniel Gascón lo entrevistó y yo le hice fotos. Habló de Jomeini, de la fetua, de literatura, de John LeCarré y de la libertad de expresión. Félix, que mandó por correo una cita contra el fundamentalismo de Salman Rushdie después del 11M, habría reseñado ‘Joseph Anton’.

Félix no leerá esa entrevista ni verá esas fotos, y aun así, cuando disparaba pensaba en él, hacía las fotos pensando en que le gustaran. Como casi todo lo que he hecho este último año. Félix no está, pero yo siempre me acuerdo de él.

Me gustaría pensar que esta columna y los libros que dejó en mi casa al morir no fueron lo único que heredé, me gustaría pensar que me dejó casi un millón de amigos y que fui capaz de aprender de él una manera de estar en el mundo y de vivir.

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