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jueves, 10 de enero de 2013

"Todos los besos del mundo" en El mar de tinta


Mar López escribe sobre Todos los besos del mundo de Félix Romeo para la revista Mar de tinta. Puedes leer el artículo pinchando aquí:

"Todos los besos del mundo

Estos cuentos son breves como una visión fugaz, y en ellos el alma humana es sometida a examen, exponiendo a la luz la fuerza de los sentimientos, el peso de las dudas y el poder del miedo ante la toma de decisiones en el devenir de la vida diaria. Los lectores aventajados de Félix Romeo podrán apreciar en este libro su evolución como escritor, ya que estos cuentos fueron escritos de 1993 a 2011 y se presentan ordenados cronológicamente.
 
Es la primera vez que se publica una recopilación de cuentos de Félix Romeo (1960-2011). Este autor, más conocido por sus novelas “Amarillo” (2008), “Discothèque” (2001) o “Noche de los enamorados” (2012) también escribió una gran colección de cuentos cortos para adultos. En esta recopilación están los mejores, seleccionados por los editores de Xordica, una editorial amiga del autor que ahora le rinde un hermoso tributo.

Escribir “la verdad” son sólo seis letras
En estos cuentos, Félix Romeo vuelca situaciones cotidianas que parecen extraídas directamente de sus vivencias personales, pero moldeadas con la pátina de la literatura. Así pues, se percibe la sinceridad durante la lectura, y eso es algo que el lector agradece: pocas cosas en la literatura se pueden disimular peor que la mentira, los escritores que fabulan acerca de mundos que les resultan ajenos o que se expresan a través de discursos impostados no suelen crear nunca obras buenas.
Precisamente en este libro se agradece eso, la implicación personal del autor en unas historias que son agradables de leer a pesar de estar redactadas con una técnica discretamente llamativa.
Sobre todo, son cuentos que narran anécdotas (de infancia, de juventud, etc.), y otros muchos plantean situaciones habituales en relaciones de pareja, centrándose en los momentos cercanos a la ruptura o situaciones críticas similares. Son estos cuentos en los que explora mejor el alma humana, ya que consigue mantener el pulso y ralentizar los segundos clave para indagar en los pensamientos que los amantes se confiesan y también en los que se callan. En algunos cuentos advertimos que hay personajes que llegan a cruzarse o confundirse entre ellos, creando una red de historias y personalidades que tejen un entramado literario que aporta coherencia y calidad al conjunto.

Félix Romeo
Cuando Félix Romeo se despedía en sus cartas, lo hacía con la fórmula “Todos los besos del mundo”, que a veces podía variar ligeramente. Escogerlo como título no obedece a haberlo extraído del interior de la recopilación, como suele ser lo habitual, sino que se trata de la forma que han elegido los editores para homenajearle y conseguir que la publicación de este libro sea una despedida del escritor (fallecido en 2011) al mundo de las letras.
Hay que señalar que algunos de los cuentos no aparecen tal y como fueron publicados, sino que se han añadido las modificaciones que Félix había incluido posteriormente en su ordenador personal, al que los editores de Xordica han podido tener acceso gracias a la colaboración de las personas cercanas al escritor que custodian su obra. Este dato da que pensar acerca de lo que ocurre con las publicaciones póstumas. Únicamente en el caso de que dejase constancia de ello, nunca sabremos si el escritor, antes de morir, hubiese dado luz verde a la publicación de estos cuentos con las variaciones posteriores o hubiese preferido volver a publicarlos tal y como aparecieron en periódicos y revistas originalmente. En todo caso, siempre existe la posibilidad (solo si el asunto nos preocupa mucho, claro) de localizar los textos antiguos en hemerotecas y comparar ambas versiones.
Estos cuentos cortos no tienen un hilo argumental ni fueron escritos para ser publicados en un solo volumen, pero en ellos se percibe con claridad la forma de escribir y los recursos más habituales y los temas preferidos de un escritor que, pese a no ser brillante, escribía con sencillez y coherencia, y que es capaz de hacer pasar un buen rato al lector sin resultar repetitivo ni pesado.

Otros besos en otros mundos
Hay algunos datos en la vida de este escritor que merece la pena recordar ahora, como por ejemplo que estuvo encarcelado durante un año por un delito de insumisión y que la escena de su salida de la cárcel fue la que utilizó Fernando Trueba para iniciar uno de sus cortometrajes (“Lumière et compagne”). Fue director del programa “La Mandrágora” y a lo largo de su carrera profesional colaboró con diversos medios, en algunos de los cuales publicaba los cuentos que inspiraron la publicación de “Todos los besos del mundo”.
Muchos de sus artículos aún pueden consultarse a través de la red, y algunos otros cuentos, además de los publicados en esta recopilación, pueden leerse a través de este enlace.
No obstante, aunque la publicación de este libro resulta muy oportuna y es una manera estupenda de acercarse por primera vez a la literatura de este escritor, siguen siendo más recomendables sus novelas, entre las que destacan Discothèque y Amarillo".

sábado, 5 de enero de 2013

Antón Castro escribe de "Todos los besos del mundo" para la revista Mercurio

 
 Ilustración de Óscar Astromujoff para la revista Mercurio

El periodista y escritor Antón Castro escribe de Todos los besos del mundo de Félix Romeo (editorial Xordica) para la revista Mercurio, que dirige Guillermo Busutil. Puedes leer el artículo pinchando aquí:

La vida como literatura

Javier Tomeo dijo que Félix Romeo (Zaragoza, 1968-Madrid, 2011) vivió “amorosa e irremediablemente herido por las letras”. Quizá sea una de las mejores definiciones de este lector compulsivo y convulso que siempre tenía una mirada sobre todo. Pasión, humor, lucidez y curiosidad. También tenía un punto de vista sobre los cuentos, que, en su trayectoria de más de veinte años de escritura, nacieron del encargo. La escritora y bibliotecaria Eva Puyó y el escritor y editor Chusé Raúl Usón recogen sus cuentos en Todos los besos del mundo, una de las frases que Félix más solía usar en sus e-mails o en sus sms. Cuentos que son “fotografías de época, radiografías internas o breves películas de Super 8”. En sus relatos deslizaba y ahondaba en sus obsesiones: la relación con el padre, real o de ficción, que solía mitificar; las pistolas, que están emparentadas con Luis Buñuel y con su progenitor, que tuvo una tienda de ultramarinos y coloniales en Cuba, y con autores de novela negra como James Ellroy; el amor y las relaciones de pareja, y los viajes. Sus personajes, como él, siempre andan alrededor del mundo: por México, Nueva York, Lisboa, Oporto… O por Niza, como sucede en esa pieza magistral de amor y terremoto que es “Temblor”. En Glasgow, Oporto, Madrid y Zaragoza discurre “Sonia y Natalia”, la narración de dos amores, en los que es difícil eludir la huella autobiográfica del autor. También hay cuentos que suceden más cerca: en Gallocanta, donde se narra el espectáculo de las grullas, en Los Monegros o en los alrededores de Daroca, donde hay una cárcel, otro de esos temas que le persiguieron: estuvo en la prisión de Torrero (Zaragoza) como insumiso y redactó la novela Noche de los enamorados (Mondadori, 2012). Otra de las obsesiones de Félix Romeo era su propia ciudad, Zaragoza. Y a lo largo del libro, muchas de las ficciones transcurren en ella: “La novia del viento”, “A man with a gun. Thanks!”, donde une a un policía con el futbolista Saturnino Arrúa y el luchador Félix Lambán, durante el rodaje de la película Culpable para un delito, o “Una isla flotante”, que gira en torno a una tesis doctoral sobre el río Ebro, “donde el agua es profunda, temible y violenta”, a los sueños de un escritor y al recuerdo de un crimen. A Félix Romeo le gustaban las piscinas y redactó el cuento “La piscina”, no le gustaban los animales y firmó un cuento excepcional, repleto de sutileza y erudición, “El hombre invisible y el zoo de los Bowles”. También evoca su infancia en el verano de 1975 en su último texto. El libro rezuma vulnerabilidad, búsqueda, variedad: para él la vida y la literatura eran vasos comunicantes. Las palabras nacían del latido de existir.

jueves, 29 de noviembre de 2012

Juan Marqués habla de "Todos los besos del mundo"


 
El poeta Juan Marqués escribe sobre Todos los besos del mundo, de Félix Romeo (editorial Xordica), en ABC (ed. Comunidad Valenciana). La reseña se publicó el 24 de noviembre de 2012 y puedes consultarla en su blog "Otra colección de faros" pinchando aquí. En la imagen, fotografía de Juan Marqués, autor de los poemarios Un tiempo libre y Abierto.

"Desde que murió Félix Romeo, hace trece meses y medio, no he podido sumergirme en una piscina sin acordarme de él y de cuánto le gustaban, y también le he recordado al sumergirme en un montón de libros que hubiéramos comentado, aunque le encantaba llevarme la contraria y solía reñirme por mis reseñas (algo que también hacía con Julio José Ordovás o incluso en relación a las opiniones de José-Carlos Mainer, lo cual, paradójicamente, subrayaba el respeto que sentía por nuestro modo de leer, en contraste con la condescendencia sin matices que en general aplicaba a otros amigos más cercanos a los que estimaba más en lo personal). Creo, por ejemplo, que, entre los libros que inconcebiblemente no ha podido leer, le hubiese gustado el Diario de invierno de Paul Auster, el segundo volumen del epistolario de Juan Ramón Jiménez, las magníficas Cartas de Saul Bellow traducidas para Alfabia por nuestro querido Daniel Gascón o la recopilación de los poemas de Edward Thomas. También, aunque me echó una bronca homérica por aplaudir con entusiasmo la formidable Némesis, sé que hubiese lamentado el reciente anuncio de silencio definitivo de Philip Roth, cuya Pastoral americana veneraba. Pero más absurdo aún es que no llegase a tener los libros que han publicado en 2012 algunos de sus amigos más admirados y constantes: Las leyes de la frontera de Javier Cercas, Escritores y escrituras de José Luis Melero, Te veo triste y El llanto de los boxeadores de Fernando Sanmartín o esa deliciosa y sencilla bildungsroman que Antón Castro ha titulado Cariñena. Y tanto como le gustaba tocar y manosear los libros (los agarraba con fuerza y los combaba y escudriñaba por todos lados, acercándolos y alejándolos para verlos de diferentes modos, dándoles vueltas como si manipulase el volante de un coche), es simplemente doloroso que nosotros hayamos podido ver, leer y subrayar sus dos últimos libros, y él no. Nadie tendrá jamás un ejemplar dedicado de esos dos títulos, y me parece que eso, misteriosamente, dice algo de su carácter, pues, aunque siempre generoso, cariñoso y presente, era un hombre lleno de silencios interiores, de zonas que no quería compartir, de fantasmas, de espacios en blanco que sin embargo rebosaban significados que sólo él poseía y masticaba.


El último mail que me escribió fue para felicitarnos a mi mujer y a mí por el anuncio de nuestro primer hijo, a quien tampoco, tanto como le gustaban los niños, ha podido conocer. Cuando Bruno cumplió nueve días en este mundo, leí junto a su sueño esa pesadilla ya póstuma que es Noche de los enamorados, que precisamente me trajeron a casa ese oportuno 14 de febrero. Es el libro que Félix había dejado listo para publicar, un reportaje estremecedor y crudo sobre el maltratador a quien había conocido en la cárcel exactamente diecisiete años atrás, el día de los enamorados de 1995. Si sólo publicó tres libros en vida (Dibujos animados, Discothèque y Amarillo), desde su muerte, como adelantaba arriba, ya han aparecido otros dos (aparte de reediciones de sus dos primeras novelas en la colección de bolsillo de Anagrama), y el segundo de ellos, la recopilación de cuentos Todos los besos del mundo, es tal vez el mejor de todos, el que más y mejor retrata y hace justicia a su autor. Organizada por la escritora Eva Puyó y por el editor Chusé Raúl Usón, esta selección de diecisiete narraciones breves de Félix Romeo ofrece una panorámica extraordinaria de su escritura a lo largo de los años, desde sus primeros cuentos, marcados a fuego por las road movies y por la literatura norteamericana, hasta sus últimas prosas, más despojadas de todo, menos “literarias”, más directas, aunque en la última de ellas, el recuerdo de su “Verano del 75” por Castellón, Valencia y el Desierto de las Palmas de Benicàssim que se publicó originalmente en agosto de 2011 en la revista Letras Libres, vuelve a sus temas familiares y de carretera, cerrando un círculo que, trágicamente, será definitivo.


            Antes de eso hay muchos cuentos de desamor, incomunicación y ruptura (como el magistral “Cigarrillos”), violencia activada por el odio a la violencia, kilómetros y vino, ternura llena de rabia por no poder ser más felices y mejores, por no saber vivir más. Como en las dos páginas perfectas que forman “Temblor”, “él siente un profundo amor y una profunda impotencia”."

La librería de Javier recomienda "Todos los besos del mundo"


La librería de Javier recomienda en su blog el libro Todos los besos del mundo, de Félix Romeo (editorial Xordica)

La librería de Javier es, en realidad, la Librería Cervantes de Alcalá de Henares (C/ Ramón y Cajal, 10). Compartimos con vosotros su recomendación:

"Hace un año que el escritor Félix Romeo nos abandonó. Después de asombrarnos con su gran humanidad y su corta, aunque intensa, bibliografía, su inesperada muerte fue un sobresalto que aún tenemos en mente. Y es que, después de Dibujos animados, Discotheque, Amarillo y Noche de los enamorados, los seguidores de este zaragozano, esperaban más y más de este joven autor. Los editores de Xordica, sabedores de la gran inquietud de Félix Romeo por ayudar a amigos publicando relatos y cuentos en los medios más diversos, han recopilado algunos de ellos para ofrecérnoslos en esta bella edición que rinde honor a su nombre. A ello han contribuido en gran manera los propios padres del autor así como Lina Vila, su viuda, que trabajó junto a los editores para que viera la luz este libro. En él se recopilan nada menos que diecisiete de sus cuentos. Estos cuentos son el fiel representación de su obra y en ellos vemos claramente reflejado a su creador. Sus temas no nos son ajenos, como tampoco lo eran a su escritor: relaciones de pareja, amistad, literatura y propias experiencias. El título alude a la usual despedida del propio autor en los correos electrónicos y cartas que mandaba a sus amigos. En ellas siempre apostillaba con un “mil besos”, “un millón de besos”, “besicos”, “besazos” o con el más usual, “todos los besos del mundo”. Y este es el título que los editores han elegido para el homenaje en forma de relatos cortos de Romeo, una frase que resume su amor y amistad para los suyos y un acertado título para alguien que amaba las letras como pocos en esta profesión."

domingo, 25 de noviembre de 2012

"Todos los besos del mundo" en La opinión de Málaga

El escritor Guillermo Busutil realiza una crítica del libro Todos los besos del mundo, de Félix Romeo, en La opinión de Málaga.



"El escritor azul.

De todos los escritores que he conocido, sólo de dos recuerdo su risa. Grande, abierta, azul, como el agua de una piscina en la que hundirse sin miedo y emerger con la sensación de que a su lado nunca sería víctima del naufragio de la rutina. Uno fue Félix Bayón. El otro, Félix Romeo. A los dos se les cansó de golpe el corazón y ambos fueron, al igual que su nombre, el abrazo feliz de la literatura, la amistad y los placeres sencillos. Uno vivió en el sur y el otro en el norte. Nunca se cruzaron sus trayectorias en el periodismo y en la literatura, pero puedo imaginarlos elevando la calidad de una charla, compitiendo con esas risas de ogros buenos que sus amigos seguimos escuchando cuando alguien los nombra. Hace un año, un mes y diez días que Félix Romeo dejó de llamar por teléfono, de escribir sms y mandar emails que acababan con el diminutivo aragonés de un beso cariñoso o con el lema que nos une a sus amigos: todos los besos del mundo. Ese es precisamente el título que Eva Puyó y Chusé Raúl Usón han elegido para enmarcar un buen puñado de excelentes relatos que FR voló durante años en revistas y suplementos. Un género que le apasionaba como lector y crítico, lo mismo que le apasionaban los escritores suicidas, los oradores locales, la gente con un pasado aprisionado entre sombras, las historias a las que sus amigos novelistas o cuentistas le estaban dando vueltas o ejercer de guía de su querida Zaragoza. La ciudad, el afecto y el equipo de fútbol que aparece y desaparece en muchas de las piezas breves de Todos los besos del mundo, publicado por Xórdica.

Los cuentos del autor de Dibujos animados, Discothéque, Amarillo y Noche de los enamorados, su novela póstuma, retratan el universo y los temas preferidos de Félix Romeo. Son historias cortas, contundentes, abiertas la mayoría en sus finales, definidas por una poesía de lo cotidiano, por un extrañamiento frente a la realidad. Son cuentos repletos de ese humor con retranca que caracterizaba a este tipo entrañable e irremplazable, y también llenos de literatura. Una literatura que se derrama en referencias a Raymond Carver, a Wolff, a Handke, a Claudio Magris, a James Ellroy y otros escritores, cuya esencia literaria o guiños están implícitos, pero sobre todo una literatura que muestra el brillante estilo con el que Félix Romeo compone la estructura de la frase, alimenta el ritmo, suaviza las atmósferas y tensa la escritura en un bucle, en un eco del lenguaje que se mueve por una carretera invisible. Las historias de Todos los besos del mundo nos enseñan que Félix Romeo nunca llevó americana, aunque una vez se la puso para perder al blackjack en un casino; que su padre apuntó dos veces con una pistola a la cabeza de un futbolista del Zaragoza y de un actor alemán al que le hizo de guardaespaldas. Una vez apuntó por una apuesta, la otra para salvarlo de un suicidio. En otros cuentos colecciona locos, juega con su pareja a descubrir un cadáver bajo una piscina, ajusta cuentas con el pasado, homenajea a su héroe Homer Simpson o recuerda al boxeador Perico Fernández. Igual que hay desiertos, islas, físicas o metafóricas, poetas con los que fotografiarse y amigos cómplices. Y no podían faltar los viajes, la cárcel, los días de vino y amor como la morena Sonia merlot y la rubia Natalia Chardonnay porque a Félix Romeo le gustaban las películas y las novelas en las que se bebía, se comía y se amaba. También hay acrobacias en camas de hotel, escenas de caza, noches de tambores, lecciones de francés, placeres sencillos, peripecias vitales y la figura presentida en la portada de su compañera Lina Vila. Cada una de estas historias encierra la risa grande del escritor, la forma con la que miraba la complejidad del mundo, su amor por los libros y el corazón de un escritor azul en que uno se hundía feliz cada vez que se compartía con él un abrazo. Es un libro de amistad, es evidente, pero también es literatura en estado puro que volará entre las manos de sus lectores."

domingo, 18 de noviembre de 2012

Presentación "Todos los besos del mundo" en Barcelona


El martes 27 de noviembre, a las 19:30 h., se presenta Todos los besos del mundo, de Félix Romeo (Xordica), en la librería La Central de Barcelona (C/ Mallorca, 237). Intervendrán Ignacio Martínez de Pisón, Malcolm Otero Barral y Jordi Soler.

"Todos los besos del mundo" en La Buena Vida


La librería La Buena Vida de Madrid nos acogió el jueves para la presentación de Todos los besos del mundo, de Félix Romeo (Xordica). Esta es la reseña que publican en su blog:

"Estos cuentos publicados aquí y allá por Romeo se presentan en un volumen que, a pesar de la dispersión de su origen, tiene una coherencia y unidad que solo puede encontrarse cuando esa coherencia y unidad estaban en el autor, en su concepción de la literatura. El humor de sonrisa ladeada, la brutalidad ocasional, siempre la búsqueda de la felicidad, el estilo cortante que esconde literatura muy humana, está en muchos de estos cuentos que sirven, sin duda, para recuperar una parte importante de la obra de Félix Romeo, amigo recordado de La Buena Vida, que se completa con sus cuatro novelas (Dibujos animados, Discòtheque, Amarillo y Noche de los enamorados) y sus muchos artículos y críticas".

viernes, 16 de noviembre de 2012

Presentación de Patricio Pron en La buena vida


Este es el texto que Patricio Pron leyó en la presentación de Todos los besos del mundo de Félix Romeo en la librería La Buena Vida, y que se puede consultar en su blog:

"Ejercicios de ventriloquía:

No existe ninguna razón para que la voz de un escritor sea también la de sus personajes, por supuesto, pero uno repara en ello en pocas ocasiones, por ejemplo cuando lee Todos los besos del mundo, la selección de los cuentos de Félix Romeo preparada por Eva Puyó y Chusé Raúl Usón y publicada recientemente por la editorial Xordica. Allí, Romeo (que tenía una voz estentórea) reúne a un puñado de personajes que hablan en susurros, perplejos como están por la belleza y la desgracia de este mundo: escritores que no pueden dejar de pensar historias mientras su pareja se deshace ante sus ojos, padres que ponen pistolas en la cabeza a las personas, luchadores zaragozanos que son destrozados en los cuadriláteros de la Ciudad de México, hijos que visitan a sus padres en la cárcel para proponerles un arreglo insostenible, actores que huyen unos de otros durante un viaje, un niño que ve un cordero bicéfalo en un verano decisivo en Castellón, catadores de quesos que quieren aprender francés, una pareja que vive una vida que (como todas) tiene lugar sobre un cementerio desconocido. Aquí sucede algo notable, y es que todas estas historias y sus personajes oscilan en torno a hechos que no pueden ser mencionados o a pequeños acontecimientos cuya significación real es indescifrable y oscura: desplazamientos a ninguna parte, carreteras perdidas de alguna provincia española, viajes a congresos vitivinícolas que dejan tras de sí cinco camas rotas. Ahora que Félix Romeo ha terminado su viaje (un viaje, por otra parte, que hubiéramos querido que fuese más largo, aunque posiblemente no hubiese podido ser más feliz), uno repara en el hecho de que, como sucede en algunos otros de sus libros y en la magnífica novela póstuma Noche de los enamorados (Barcelona: Literatura Mondadori, 2012), en su obra, los únicos personajes que se detienen son aquellos que han sido encarcelados; aunque, por supuesto, su detención es sólo física: por dentro siguen girando obsesivamente en torno a sí mismos y a las razones de su encierro. Félix Romeo también conoció la cárcel (estuvo en la de Torrero entre 1994 y 1995 por insumisión) y es posible que esa sea una de las razones por las que estos ejercicios de ventriloquía reunidos en Todos los besos del mundo abundan en espacios abiertos. Félix Romeo no se detuvo jamás, y ahora que su obra parece estar concluida, a uno le resulta difícil imaginar que esa conclusión sea también la suya propia; prefiere imaginarlo en algún viaje, pensando como algunos de sus personajes en las potencias de la ficción para transformar el dolor en belleza, la desgracia en alegría, los finales en comienzos."

Eva Puyó, coeditora del libro, y la directora y guionista Ángeles González-Sinde acompañaron a Patricio Pron en la presentación. 

Si quieres ver más fotos pincha aquí:
Presentación "Todos los besos del mundo" de Félix Romeo en Madrid

lunes, 12 de noviembre de 2012

Presentación de "Todos los besos del mundo" en Madrid


El jueves 15 de noviembre, a las 20'30 h., en la librería La buena vida (C/ Vergara, 10. Madrid) se presenta el libro  Todos los besos del mundo, de Félix Romeo (Xordica). Contaremos con la presencia de los editores del libro, Eva Puyó y Chusé Raúl Usón, con el escritor argentino Patricio Pron y con la guionista y directora de cine Ángeles González-Sinde.

sábado, 10 de noviembre de 2012

"Todos los besos del mundo" en Los libreros recomiendan


"Félix Romeo se despedía de sus amigos en los correos electrónicos enviando “Todos los besos del mundo”. No podría haber un título mejor para este libro que aparece en Xordica, una editorial en la que Félix tuvo una gran influencia y a la que siempre estuvo vinculado de alguna forma. Félix nos dejó demasiado pronto, y ahora que se cumple un año de su muerte podemos seguir encontrándonos con sus palabras a través de su narrativa breve.

Todos los besos del mundo recoge 17  relatos seleccionados entre la enorme producción cuentística que Félix Romeo reunió a lo largo de veinte años. Romeo fue un escritor brillante que convertía lo cotidiano en el mejor material literario. Siempre tuvo una mirada curiosa hacia la vida y quiénes le rodeaban. Esa curiosidad, esa forma de mirarlo todo impregna estos relatos hasta transmitirles la lucidez de quien siempre está un paso por delante.

El orden cronológico en el que se ofrecen estos textos permite comprobar la evolución de Félix Romeo como escritor, qué le preocupaba en cada momento y cómo algunos de sus temas centrales, sus principales obsesiones (la libertad, la democracia, el amor…) le acompañaron durante toda su vida y se fueron fortaleciendo con los años. La lectura de estos cuentos permite constatar la coherencia como escritor y como persona que Félix Romeo se esforzó en mantener.

Los editores de Todos los besos del mundo, Eva Puyó y Chusé Raúl Usón, han hecho un trabajo excelente, empezando por la difícil tarea de buscar y localizar sus textos, dispersos en periódicos, revistas y libros colectivos. Reunir en este volumen sus mejores cuentos es una bonita forma de despedirse de Félix Romeo y devolverle tantos besos, tanto amor como él siempre nos regaló".

jueves, 1 de noviembre de 2012

"Todos los besos del mundo" en Letras en vena


El escritor y poeta Eduardo Boix escribe sobre Todos los besos del mundo de Félix Romeo (Xordica) en Letras en vena:

"Félix Romeo era un apasionado de la vida en sí misma. Le encantaban los brindis, las sobremesas con los amigos, los abrazos, los besos y los libros. Si le tuviésemos que definir con una sola palabra, esta sería letraherido. Felix era un lletraferit como se diría en catalán, buena prueba de ello era la voracidad con la que consumía novelas, ensayos, poemarios. Sus artículos, reseñas y libros, están repletos de este amor por la literatura.

El pasado 7 de Octubre de 2012, fecha en la que se cumplía un año de su muerte a causa de un ataque al corazón, la editorial Xordica sacó . Esta obra es una excelente recopilación de los diecisiete mejores relatos escritos por el escritor zaragozano. En estos están cada una de las filias y obsesiones de Félix, las piscinas, el amor, el sexo, los besos, el amor por Aragón, la amistad, la figura del padre omnipresente, las pistolas. Hay historias familiares, algunas basadas en su memoria personal, relatos sobre las relaciones de pareja y su imposible equilibrio y otros que reflejan su amor por los viajes, las ciudades, los libros y la vida.


Los personajes de Félix Romeo, de una u otra forma, viven al límite. Son apasionados como él, todos y cada uno de ellos son un poco Romeo. En sus relatos Félix nos muestra las obsesiones y pasiones que él mismo manifestó en sus libros y trazan su evolución como escritor. Gracias a la brevedad del relato, podemos descubrir la genialidad de este escritor, que con un potente arranque y toda una calculada estructura, nos introduce en su mundo llevándonos a donde él quiso. Los cuentos del Félix Romeo nos hieren y nos sanan como si fueran a la vez veneno y antídoto. Con su indescriptible melancolía, sus historias de personajes que buscan la felicidad nos acompañarán siempre.

Todos los besos del mundo, podríamos definirlo como las últimas voluntades de Félix. Estos relatos son el mejor regalo que podíamos tener los que quisimos y admiramos al gran Romeo. Como un testamento literario estos cuentos nos resumen la vida literaria del que es y será uno de los escritores españoles, enlace generacional de la mejor literatura de finales del siglo XX y principios del XXI."

En la imagen, una fotografía de Eduardo Boix con el libro Noche de los enamorados, que presentó en La Llotja (Elche), durante un acto homenaje a Félix Romeo.

jueves, 25 de octubre de 2012

"Todos los besos del mundo" en Culturamas


José Ángel Barrueco escribe una crítica de Todos los besos del mundo de Félix Romeo en la revista Culturamas:

Y SU PRESENCIA ARRAIGA ENTRE NOSOTROS.

24 de octubre de 2012

Es habitual que, tras la muerte de un escritor, se rebusque en sus archivos personales a la caza y captura de inéditos. A veces ese rastreo se salda con beneficios literarios, es decir, obras que merecen la pena, obras que necesitamos. En otras ocasiones el lector sabe que los gestores de los derechos del finado le han hecho un flaco favor al desenterrar textos que estaban mejor a la sombra. Éste no es el caso de los cuentos de Félix Romeo (1968 – 2011). Las historias reunidas no eran inéditas, sino que estaban dispersas en periódicos, antologías y revistas. Y, aunque lo fuesen, este volumen pertenecería al del primer ejemplo. Porque merece la pena. Y mucho.

Los editores de Xordica nos han hecho un regalo publicando estos relatos, unos diecisiete en total. Yo sólo había leído un par de ellos, y por esta ignorancia me he llevado gratas sorpresas: se agrupan aquí cuentos admirables que atrapan al lector en la primera línea. Los arranques de Félix son precisos, captan la atención y el interés de inmediato, como debe ser. Veamos algunos ejemplos:

Así empieza “Amor y explosivos plásticos”: Esta es una historia de amor. Aunque hay una pistola. Le pondré la pistola a Carmen en la cabeza y le diré que me diga que me quiere.

Y éste es el comienzo de “Después del día de los enamorados”: Esta historia dura bastantes años, sucede en varios países, pero se cuenta en veinticinco minutos, el tiempo de la comunicación en la cárcel, con mi padre.
O el de “La piscina”: Cuando compramos la casa, Marisa y yo bromeábamos con la posibilidad de encontrar un cadáver enterrado en alguna parte.

En Todos los besos del mundo (frase extraída de los correos electrónicos del autor) hay amores que perduran y amores que se marchitan, está presente la sombra del padre, hay pistolas y ajustes de cuentas con el pasado, a veces encontramos el relato con unas gotas de Raymond Carver (pienso en “Cigarrillos”), otras veces corroboramos que Félix era una enciclopedia literaria andante (ahí está “El hombre invisible y el zoo de los Bowles”), o paladeamos una historia deliciosa que habla de dos amores narrados con la simetría de quien sabe que cada relación es igual pero distinta (no se pierdan “Sonia y Natalia”, la semblanza de dos mujeres opuestas).

Incluso las historias más crudas desprenden cierta ternura. La ternura de Félix Romeo ya se intuía en su prosa. En cada uno de sus cuentos el narrador parece entrar despacio dentro de los lectores, como quien se cuela en una habitación en silencio y de puntillas, pero su presencia arraiga en nosotros: es precisamente ese andar sigiloso el que ha hecho de su obra lo que es, una sensible mezcla de memoria y de ficción en la que se dan la mano el pop y las pasiones literarias.

viernes, 12 de octubre de 2012

"Todos los besos del mundo": 5 tinteros en Qué leer

Todos los besos del mundo, la selección de los mejores relatos de Félix Romeo publicada por Xordica, recibió por parte de la revista Qué leer la máxima puntuación que otorga en sus críticas: cinco tinteros.

Reproducimos aquí el contenido del artículo: 


Argumento: Cuando se va a cumplir un año de su temprana muerte, Xordica reúne los cuentos de Félix Romeo en un solo volumen, este, titulado Todos los besos del mundo, igual que sus despedidas por carta. Una bella colección de postales de su imaginario recurrente donde habitan el amor y sus naufragios, emocionantes viajes, pistolas que apuntan a la sien, coches viejos y, por encima de todo, una incansable curiosidad de gato.

Crítica: Para los que no conocieron a Félix Romeo, este puede ser un bonito punto de partida para intentar hacerse una idea del ser humano que fue. Su trayectoria como cuentista –corta pero notable, al igual que su vida— nos dejó algunas joyas, como algunas de las que aquí se recopilan, desperdigadas por publicaciones de todo tipo: diarios, suplementos, revistas literarias y antologías colectivas. 

Los editores han hecho un trabajo excelente a la hora de seleccionar la obra del aragonés, que respira y nos sonríe desde cada página de este libro en sus distintas reencarnaciones, desde 1993 hasta 2011, año de su muerte. La calidad de su literatura, a pesar de la distancia temporal que media entre el primer y el último relato, no decrece en ningún momento. Permite, además, intuir las peripecias vitales que inspiraron los cuentos de cada época –el año y medio que pasó encerrado en la cárcel de Torrero por insumisión, entre 1995 y 1996, está muy presente, por ejemplo— y, bordeando la ficción inevitable, puede vislumbrarse el trasfondo humano de un hombre con un corazón tan grande como él mismo.

Su despedida en papel nos deja destellos vibrantes del gran escritor que fue, que es y será siempre, y probablemente habrá de servir para que muchos lo conozcan y otros muchos lo recuerden. Sus historias, deliciosas, nos asoman a la esencia de lo que el cuento debe ser. En definitiva, no existe ninguna razón por la que este libro no deba ser leído, disfrutado y reconocido. 

Hugo Izarra

Lara López dialoga sobre "Todos los besos del mundo" con Eva Puyó y Chusé Raúl Usón en "Músicas posibles" de Radio 3


Lara López, directora y presentadora de Músicas posibles de Radio 3, dialogó con Chusé Raúl Usón y Eva Puyó, co-editores de Todos los besos del mundo, en su programa del 7 de octubre de 2012. Hablaron sobre el libro, una selección de sus mejores relatos, y sobre la figura del escritor tristemente desaparecido hace un año.

Puedes escuchar el programa pulsando aquí.

Lara López lo recordaba en la página de su programa:

05.10.2012

Félix, intento superar el pudor de escribirte unas líneas que leerán muchas personas que ni tú ni yo conoceremos nunca. Este último año he aprendido muchas cosas y una de ellas es que el pudor no nos lleva a casi ningún sitio interesante.
He decidido hacerlo así, para que mi recuerdo se una al de tantos y tantos oyentes, muchos anónimos, que – superando el suyo- me han mandado su cariño sabiendo como saben lo mucho y bien que aquí se te quiere.

El gusto por la lectura

Y de esos muchos, casi todos me han asegurado que sin tus recomendaciones ya no le cogen el gusto a leer. Tan vehementes y rigurosas, tan prolíficas que daba miedo pensar qué habrías dejado de hacer para discernir por nosotros con tanta precisión qué merecía la pena de cuanto se publicaba, fuera el formato que fuera.

Pero no sólo eso… Contigo se han ido muchas ganas. Por ejemplo, las de recorrer ciudades buscando lugares en los que besarse. Porque para eso eran las calles de las ciudades que recorrías, también a través de la literatura, para besarse.


"Para eso es el amor", me dirías ahora, "para hacerlo"

Aquí seguimos nosotros, sin embargo, abriendo informativos con guerras que nos duelen menos cuando están más lejos. Iniciando revoluciones. Ensayando maneras de encontrar otros caminos. De vivir, como dice Rosendo. Algunos, haciendo programas de radio. Yendo a algunos conciertos. Llamándonos a ver cómo seguimos.
Y cuando lo hacemos, nos ponemos tristes y serios porque nos acordamos de que seguimos sin ti. Lloramos, nos morimos de risa, brindamos (muchas veces por ti). Vemos pelis que te habrían gustado. Discutimos. Algunos escriben todavía en tu muro. Otros, no han conseguido borrar tu número de teléfono.  

El regreso por escrito de Félix

Eva Puyó y Chusé Raúl Usón han venido a Músicas Posibles a hablarnos de Todos los besos del mundo, un libro con tus cuentos.
Dice Eva que te habría gustado. Y Usón, que quisiera no haberlo tenido que editar nunca.
Los demás, estamos deseando leerlo.
Todos los besos del mundo, Félix Romeo Pescador.

Aloma Rodríguez habla de "Todos los besos del mundo"


La escritora Aloma Rodríguez habla de Félix Romeo en su columna "Las naturales" del 7 de octubre de 2012 en Heraldo de Aragón. Aloma Rodríguez es la autora de la foto de solapa del autor de Todos los besos del mundo que reproducimos aquí. Además, colaboró activamente en las labores de edición del libro.




"Un año", por Aloma RODRÍGUEZ

Ha pasado un año desde que empecé a escribir esta columna. Desde aquí he hablado de películas, de cantantes, de escritores, de cosas que me gustan y de cosas que no me gustan. Sé que hace un año porque escribo aquí desde que Félix Romeo murió: heredé su columna.

Repaso todas las cosas de las que he hablado aquí y que él no ha visto: la mayoría absoluta del PP, películas maravillosas como ‘Declaración de guerra’, de Valérie Donzelli y ‘El artista y la modelo’, de Fernando Trueba. Sé que no hablaremos del nuevo disco de Franco Battiato, ‘Apriti Sesamo’, ni del de Rafael Berrio, ‘Diarios’. Nunca sabré qué le parece la nueva novela de Javier Cercas, ‘Las leyes de la frontera’. Echo de menos sus análisis, las discusiones en el bar Dumbo de Zaragoza, los partidos de algo que se parecía a waterpolo en las piscinas, las cenas en el Estudios, que me obligara a beber vino de Oporto aunque no me gustase. Echo de menos que me hable por el chat de Facebook, echo de menos sus correos, siempre despidiéndose con “todos los besos del mundo”, frase que da título a la selección de cuentos que acaba de publicar Xordica.

Mi primera columna estaba dedicada a él y en algunas le citaba porque Félix Romeo está en todas partes. Y aunque ha pasado un año, todavía me cuesta creer que no volveré a oír su risa, alguna bronca, alguna recomendación, que no pasearemos más desde Independencia a la Librería Antígona y nos tomaremos un helado de camino, y que no cantaremos más “el que tenga un amor que lo cuide, que lo cuide, la salud y la platita que no la tire, que no la tire” dando golpes en las mesas de Casa Emilio. Echo de menos su visión sobre las cosas, pero echo de menos no poder compartir con él las alegrías, los nuevos libros, los amigos.

En mi primera columna citaba a Salman Rushdie, que esta semana estuvo en Madrid para presentar sus memorias de la fetua, ‘Joseph Anton’. Daniel Gascón lo entrevistó y yo le hice fotos. Habló de Jomeini, de la fetua, de literatura, de John LeCarré y de la libertad de expresión. Félix, que mandó por correo una cita contra el fundamentalismo de Salman Rushdie después del 11M, habría reseñado ‘Joseph Anton’.

Félix no leerá esa entrevista ni verá esas fotos, y aun así, cuando disparaba pensaba en él, hacía las fotos pensando en que le gustaran. Como casi todo lo que he hecho este último año. Félix no está, pero yo siempre me acuerdo de él.

Me gustaría pensar que esta columna y los libros que dejó en mi casa al morir no fueron lo único que heredé, me gustaría pensar que me dejó casi un millón de amigos y que fui capaz de aprender de él una manera de estar en el mundo y de vivir.

Luis Alegre habla de "Todos los besos del mundo"

El escritor, periodista y cineasta Luis Alegre habla de Todos los besos del mundo en el especial 500 números de "Heraldo Domingo", el suplemento de Heraldo de Aragón. El artículo se titula "Los besos del mundo". Luis Alegre escribió hace un año, tras el fallecimiento de Félix Romeo, el artículo "Todos los besos del mundo", cuyo título sirvió de inspiración para el del libro que acaba de publicar la editorial Xordica.

Extractamos aquí un fragmento del artículo:
 
"Hablamos de Félix Romeo. El 7 de octubre, cuando se publican estas líneas, se cumple el primer aniversario de su muerte y el viernes 5 se presentó Todos los besos del mundo, una selección de sus relatos. Javier [Bardén] y Penélope [Cruz] le conocieron hace 20 años, en septiembre de 1992, la noche del estreno en Zaragoza de Jamón, jamón. Uno de los espacios de la Biblioteca Félix Romeo de Lechago se llama ‘El rincón de Félix’: allí se encuentran sus obras rodeadas de las de sus amigos, que las dedican a la biblioteca. Javier donó el dvd de Los fantasmas de Goya y Penélope dedicó el de Belle Époque. Penélope dice: «Félix era muy especial. Miraba como no miraba nadie».

"Todos los besos del mundo" en el Suplemento Especial de las Fiestas de Heraldo de Aragón

Antón Castro escribe en el "Suplemento especial de las fiestas" de Heraldo de Aragón del 7 de octubre sobre la presentación de Todos los besos del mundo de Félix Romeo:


Con amor y alcohol

La ciudad ya revienta de clamores y de tribus. Todo estalla. Todo se mueve más allá del rescate. Por ejemplo, la maravillosa terraza del Museo Pablo Serrano, esa habitación abierta hacia la ciudad y todos sus celajes, tan infrautilizada, escuchó algunas lágrimas por
Félix Romeo y maravillosas canciones: Juanjo Javierre regresó por el túnel del tiempo más inspirado que nunca, Gonzalo Alonso (Gonso) trajo la hondura, el glam y su melena enmarañada de divo modesto, Petisme reestrenó elegía y ‘Azzurro’, y Octavio Gómez
Milián ejerció de rapsoda. En otro lugar, el homenaje a Más Birras desataba un sinfín de recuerdos: el inefable Mauricio, cuya sombra aún pasea en bicicleta por la ciudad hacia La Campana de los
Perdidos. Gonso partió a cerrar la noche con las baladas eternas de Aznar-Sopeña: ha vuelto a la carretera con La Querencia y sigue componiendo melodías. Dice que le cuesta escribir poemas: antes
llevaba los bolsillos llenos de versos, de frases felices, de aforismos. En otro lugar, Fangoria reventaba una nostalgia reciente. Y en Casa Emilio, en recuerdo de uno de los enamorados más constantes de Zaragoza, sonaban canciones del alma. Battiato, Andrés do Barro, Marisol, Springsteen. En noches así, el incitador Félix pedía salud, dinero y amor. Y un poquito de alcohol.